La Fórmula E ha decidido dar un giro en su filosofía técnica. A petición de los equipos, el campeonato eliminará las actualizaciones "EVO" a mitad de ciclo y adoptará un sistema de desarrollo basado en comodines o tokens, similar al que se utiliza en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC).
Bajo la normativa actual (Gen3), las marcas debían homologar su paquete de propulsión por dos temporadas completas sin posibilidad de modificar el hardware. Con la llegada del Gen4, el ciclo de vida del coche será de cuatro años, y los fabricantes tendrán libertad para decidir cuándo implementar sus mejoras.
Vincent Gaillardot, director técnico de la FIA para la Fórmula E, explica el motivo del cambio:
"Anteriormente, si un fabricante cometía un error en la homologación, tenía que lidiar con él durante dos temporadas. Ahora tendrán más flexibilidad para gestionar cuándo quieren implementar sus desarrollos".
La FIA asignará un número fijo de tokens para componentes específicos durante el ciclo de cuatro años del Gen4:
Componentes Principales (MGU, Inversor y Caja de Cambios):
Los equipos dispondrán de un comodín.
Podrán actualizar estos elementos una sola vez en cualquier momento de los cuatro años.
Perímetros Secundarios:
Mecánico: Carrocería y suspensión.
Eléctrico: Sistemas electrónicos generales.
Hidráulico: Sistemas de frenado y fluidos.
Para estas áreas, los equipos tendrán dos comodines, permitiéndoles realizar dos actualizaciones durante el ciclo completo.

Este cambio no solo busca competitividad, sino también sostenibilidad financiera. Frederic Bertrand, director del equipo Mahindra, celebra la medida asegurando que fue clave para que su equipo se comprometiera con el Gen4:
Reducción de costes: Evita la necesidad de diseñar dos coches completamente distintos en cuatro años.
Eficiencia: Según Bertrand, el sistema permite desarrollar, en términos de presupuesto, "un coche y medio" en lugar de dos.
Esta nueva estructura permite que, si un fabricante se queda atrás tecnológicamente, tenga la oportunidad de reaccionar y ponerse al nivel de la competencia sin esperar años, manteniendo a su vez una "locura presupuestaria" bajo control.